viernes, 27 de abril de 2012

En mi mochila todavía queda un poco de arena de Bacalar. En casa, bebemos todos los días el café que mi papá nos regalo y quedan aún dos paquetes grandes con chiles secos y otro con hojas de jamaica. La piel en cambio, ya no está morena. Pero el 27 de mayo del 2012 empieza en Berlin a hacer calor.

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